- Invertir en los jóvenes es invertir en el futuro global
15 de julio de 2026
En el marco del Día Mundial de las Habilidades de la Juventud, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, se renueva el llamado a la comunidad internacional para priorizar la formación y el desarrollo de competencias en las nuevas generaciones. Este 15 de julio, la efeméride pone el foco en un desafío clave: impulsar a los jóvenes mediante la adquisición de habilidades y destrezas que les permitan acceder al mercado laboral global y convertirse en agentes activos del cambio.
Hoy en día, los jóvenes conforman un colectivo estratégico que contribuye ampliamente al avance y desarrollo de las sociedades. Su energía, creatividad y capacidad de innovación son recursos indispensables para enfrentar los grandes desafíos del siglo XXI. Sin embargo, para que este potencial se traduzca en progreso real, es fundamental garantizar que cuenten con las herramientas adecuadas.
La celebración de esta fecha busca precisamente empoderar a los jóvenes para que sean influyentes en el mundo, comenzando desde sus propias comunidades. Se trata de facilitar el logro de sus objetivos de vida y reconocer que, sin su participación activa, será imposible construir sociedades justas, inclusivas y sostenibles.
La juventud no solo es el futuro, sino también el presente. Su rol es fundamental para aportar soluciones a problemáticas mundiales como:
· El cambio climático.
· El desempleo estructural.
· La pobreza y la desigualdad.
· La desigualdad de género.
· Los flujos migratorios y sus causas profundas.
Estos retos requieren enfoques multidisciplinarios y habilidades técnicas, digitales y socioemocionales que solo una formación integral puede ofrecer.
A pesar de su importancia, los jóvenes —especialmente niñas y mujeres— son los más propensos a sufrir desigualdades sociales y a verse relegados a trabajos precarios. Esta situación se agrava con el incremento de los niveles de desempleo juvenil y las barreras persistentes para el acceso al mercado laboral, incluso cuando han recibido una educación de calidad.
Esta paradoja evidencia que no basta con ampliar la cobertura educativa; es necesario alinear los sistemas de formación con las demandas del mundo productivo, fomentar la empleabilidad y eliminar los obstáculos estructurales que perpetúan la exclusión.
Desde los gobiernos, el sector privado, las instituciones educativas y la sociedad civil, se insta a:
- Diseñar políticas activas de empleo juvenil con enfoque de género.
- Fortalecer la formación técnica y vocacional, especialmente en áreas emergentes (tecnología, energías renovables, economía verde y digital).
- Promover alianzas público-privadas que generen pasantías, mentorías y primeras experiencias laborales.
- Garantizar la igualdad de oportunidades, eliminando barreras económicas, geográficas y culturales.
El Día Mundial de las Habilidades de la Juventud nos recuerda que invertir en habilidades juveniles es invertir en resiliencia, paz y desarrollo sostenible. La juventud no es un problema a resolver, sino el recurso más valioso para construir el mundo que deseamos. Hoy, más que nunca, es momento de pasar de los discursos a los hechos.